Análisis CAME: qué es, cómo se hace y para qué sirve

9 de noviembre de 2021
Análisis CAME en la estrategia empresarial

Una de las técnicas que las empresas pueden poner en marcha para desarrollar una mayor conciencia de la situación en la que se encuentran y así llevar a cabo una planificación de estrategia empresarial adecuada es el DAFO o FODA. Este análisis permite identificar las fortalezas y debilidades de la organización, así como las oportunidades y amenazas.

Sin embargo, el análisis DAFO es el punto de partida a partir del cual es necesario diseñar acciones para alcanzar los objetivos empresariales. Este es el objetivo del análisis CAME. Si quieres descubrir qué es, cuál es su utilidad y cómo llevar a cabo un análisis CAME, aquí encontrarás las respuestas.

¿Qué es un análisis CAME y para qué sirve?

El análisis CAME es una herramienta de estrategia empresarial cuyo objetivo es ayudar al negocio a tomar decisiones correctas e implementar acciones tras llevar a cabo un diagnóstico DAFO, también conocido como FODA o SWOT.

Tal y como indican las propias siglas, el análisis CAME consiste en corregir las debilidades eliminándolas o minimizándolas, afrontar las amenazas, mantener las fortalezas que conforman la ventaja competitiva del proyecto y explotar las oportunidades implementando las estrategias adecuadas.

Recuerda que el propósito de realizar un DAFO (debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades) es revelar fuerzas positivas que trabajan juntas y problemas potenciales que necesitan ser reconocidos y posiblemente abordados.

Con esta fotografía inicial de la situación actual de la empresa que facilita el DAFO, tanto a nivel interno como externo, entra en escena el análisis CAME, que utiliza toda la información recogida para planificar decisiones estratégicas y diseñar acciones concretas que conduzcan a la consecución de las metas marcadas.

De esta manera, una vez identificadas cada una de las matrices del DAFO, a través del análisis CAME la organización podrá maximizar y aprovechar las fortalezas y las oportunidades, además de minimizar, reducir o eliminar las debilidades y amenazas.

Como ves, ambos análisis (DAFO y CAME) están estrechamente ligados, ya que son herramientas complementarias que consiguen desarrollar un proyecto en la dirección correcta.

Qué es un análisis CAME y comparación con Análisis DAFO

¿Cómo hacer un análisis CAME?

Existen una serie de pasos básicos que debes desarrollar para obtener el análisis CAME de tu negocio. Los detallamos a continuación.

  1. Señala los objetivos generales que la empresa desea alcanzar. Este paso es clave porque ayuda a identificar las acciones más necesarias. Para garantizar unos objetivos claros y útiles, debes seguir la metodología SMART.
  2. Lleva a cabo un análisis DAFO para obtener un diagnóstico de la situación interna y externa de la organización. En el siguiente enlace explicamos paso por paso cómo hacer un DAFO y recuerda que un reconocimiento realista de las debilidades y amenazas que existen para el desarrollo empresarial es el primer paso para contrarrestarlas con un conjunto sólido de estrategias basadas en fortalezas y oportunidades.
  3. Únicamente cuando finalices los dos pasos anteriores puedes aplicar el análisis CAME, ya que será entonces cuando tengas claros los aspectos sobre los que debes actuar. Para ello, selecciona cada una de las debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades más relevantes y asocia a ellas acciones para corregirlas, afrontarlas, mantenerlas o explotarlas, según corresponda.
  4. Implementa las acciones diseñadas a partir del análisis CAME. No te olvides de monitorizarlas y realizar un seguimiento de las mismas para comprobar que efectivamente conducen a los objetivos de negocio marcados en inicio.

Análisis CAME y explicación de estrategias a establecer

¿Qué estrategias puedes establecer a partir del análisis CAME?

Como hemos visto, el análisis CAME consigue arrojar luz sobre las estrategias que tienes que poner en práctica como empresa para alcanzar las metas deseadas.

No obstante, antes de tomar una decisión es importante conocer las diferentes estrategias a las que puedes recurrir. Repasamos las principales.

Estrategia defensiva

La estrategia defensiva se activa cuando la organización está lista para enfrentar las amenazas externas mediante el desarrollo de sus fortalezas internas. Lo vemos con un caso práctico.

Una empresa de la competencia lanza una nueva línea de productos complementarios que amenaza tu negocio. Aprovechando el equipo técnico y humano altamente cualificado del que dispone tu organización, lanzas una línea complementaria de productos superior a la de tus competidores que arrasa en el mercado.

Estrategia ofensiva

Tal y como anuncia el propio término, la estrategia ofensiva busca obtener el máximo beneficio posible de una oportunidad a través del uso de una fortaleza. Así, la empresa debe adoptar estrategias de crecimiento y mejora cuando el contexto sea idóneo para ello.

Por ejemplo, has detectado que las ventas están incrementando ante la calidad del servicio al cliente que ofreces y el posicionamiento que ha ido adquiriendo tu empresa en el mercado. Tus competidores se están quedando atrás con una fuerza de ventas inferior. La acción ofensiva sería lanzar una campaña de ventas agresiva que aumente todavía más la visibilidad de tu marca y tus ventas, desgastando a tu competencia.

Estrategia de reorientación

La estrategia de reorientación tiene como principal objetivo resolver cualquier punto débil implementando un cambio. En otras palabras, se trata de mejorar un problema interno para lograr una oportunidad externa.

Un ejemplo sería un proyecto empresarial que acaba de nacer y, por tanto, no dispone de experiencia, contactos o referencias, al cual le ofrecen la oportunidad de participar en una feria comercial para mostrar sus productos o servicios. La empresa aprovecha esta posibilidad para acudir y potenciar una de sus debilidades.

Estrategia de supervivencia

La estrategia de supervivencia pretende superar una situación desfavorable de la mejor forma posible. En este caso, tras detectar una amenaza externa para la que no contamos con fuerzas internas de respuesta, la meta es mantener la estabilidad sin arriesgarla hasta que las debilidades internas se corrijan.

Imagina que tu competencia lanza una campaña de precios agresiva en su red comercial. Sin embargo, tú no dispones de una red de tiendas lo suficientemente amplia para plantar cara. Por tanto, la estrategia a seguir es mantener posiciones y esperar a que la competencia culmine su campaña sin entrar en una guerra de precios que podría poner en riesgo la estabilidad de tu proyecto.

En conclusión, el análisis CAME es la continuación necesaria de la matriz DAFO que te permite establecer o reafirmar metas creando un plan de acción estratégico que te ayude a alcanzarlas.